sábado, 25 de octubre de 2014

The Burroghs Algorithm Proyect




"Writing is fifty years behind painting“, says William Burroghs, quoting Mr. Brion Gysin, in The Job, “Why this gap? Because the painter can touch and handle his medium and the writer cannot. The writer does not yet know what words are. It is to be hoped that the extension of cut-up techniques (...) could lead to a precise science of words and show how certain word combinations produce certain effects on the human nervous system”. 


Very few writers had spoken up about the ancient machine we all inherit, the mother language, the common tongue. While his fellow artists, the painters, were drawing a meteoric journey through abstraction, most writers were using nineteenth century patterns to reflect a fragmented reality. Mr Burroghs was not only a writer but a full artist on a tremendous self-imposed quest to find a real way of communication between human brains. Cut-up techniques, tape recorders, scientologist ideas, alien invasions, hard /soft drugs experiences, sexual cataclysms... were his “mediums” to achieve an expanded conscience in order to discover the inputs –words, images, radiations, orgasms...- that make the brain function. If Mr Burroughs were still living among us, he would probably consider the Internet as the global human nervous system he was talking about. The office of Narrative Science, the company that designs algorithms that could write articles and win the Pulizter Prize, sounds like one of his Naked lunch plots. May be its possible to honour his memory by creating a “Burroughs algorithm”, turning rough data into powerful awareness.

miércoles, 8 de enero de 2014

En la pradera





Déjame, por favor 
soñar cinco minutos más, 
por lo menos, hasta que terminen 
los fuegos artificiales 
y podamos llevarnos un pez de colores 
a casa.

Déjame soñar 
que miro 
cómo tú y tu amiga 
dais vueltas en una cosa llamada Cyclone 
mientras llueve 
y no me importa.

Déjame soñar 
un rato nada más 
que todo lo que tuvo que venir 
no existe 
ni tiene porqué.

Déjame soñar 
cinco minutos más 
que tal vez con eso 
pueda ser feliz.



jueves, 4 de abril de 2013

Bradomín





                                You are a Peter Pan

With a business card

Like the children

We wont have

Plastic toys

On your empty

Hands.




miércoles, 13 de junio de 2012

Amanece en Pekín



Videoclip "Amanece en Pekin" del grupo Mamut (Subterfuge Records), realizado por Javier Mendoza, producido por Fauna Films.

Fotografía: Iván Sánchez Alonso. Montaje: Javier Morgade. Producción y Dirección de Arte: Elsa Mirapeix.
Apoyo Inestimable: Familia González de Mendoza Saguar.

martes, 12 de junio de 2012

Los puntos y las íes



Quería desde hace tiempo 
puntualizar una serie de cosas 
y dejar clara mi postura 
pero, por alguna razón, 
al final,
se me quedaban todas las íes 
en el tintero 
sin acentuar ni nada.

Venía dándole vueltas 
desde hace un rato 
a eso que tenía que decirte 
tan urgente 
que nunca llegaba a su meta.

En cuanto me acuerde 
prometo hacértelo saber.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Final de fiesta



Mientras dure la música, seguiremos bailando. Por eso no quiero que se acabe nunca. Y estoy todo el rato urdiendo en mi cerebro planes para alargar la fiesta lo máximo posible. Pienso en poner canciones, en rellenar los vasos, en recoger ceniceros, en comprar las drogas que hagan falta, con tal de que mis invitados estén a gusto y no echen, de repente, de menos sus casas y se quieran ir, así, de repente, casi sin avisar. Eso sería como una muerte lenta, una muerte agonizante, un goteo de personas y risas imperdonable, algo terrible que nunca ha de suceder. Por eso es tan importante la música, la música es el confetti del alma, es la prueba de que existe un más allá que vive más acá, entre nosotros. Mientras estemos bailando nada malo puede pasarnos, nadie nos podrá dar una mala noticia ni hacernos un mal gesto. Ahora que hemos expulsado de nuestras vidas al chivo expiatorio, ahora que ese malnacido ha salido, por fin, de nuestras vidas, ahora que ha encontrado una pareja de baile perfecta y se ha marchado él solito a disfrutar de la vida, podemos, nosotros, disfrutar de las nuestras y contar los dientes que nos faltan y unirnos de nuevo a la fiesta como si nunca nos hubiéramos marchado. Porque siempre tuvimos intención de volver o incluso la alucinación de haber estado todo el rato, en nuestra huida estaba marcada la vuelta atrás, la recapitulación, la famosa toma de conciencia, verborrea pseudocientífica para expresar que nunca elegimos el camino, que fue el camino quien nos eligió, y ahora aquí estamos, en medio de esta fiesta interminable, pendientes de que no decaiga, de hacer un chiste gracioso en el momento adecuado, de sonreír a las chicas que nos sonríen, de mirar a través de las ventanas imaginarias del pasadizo subterráneo las tristes vidas de los demás como en una película muda. De ser felices y conseguir que esta fiesta no termine nunca.

lunes, 25 de enero de 2010

EL PALINKAZO DE LA MUERTE (V)



El viejo hizo entonces una pausa y yo, sin poder abrir los ojos, comencé a escuchar una dulce melodía matizada por un coro melancólico de voces femeninas. El viejo Dimitrescu reanudó la conversación con un tono sedante. 

 - Si ya tiene cerrados los ojos podrá ver la siguiente escena. Usted, Doña Rosita y una verde pradera salpicada por pequeños lagos. Tienen los pies descalzos, cuidadosamente resguardados en un mantel blanco con bordados geométricos de color rojo. Hay una cesta, ¡pero qué prodigio de cesta!, de mimbre como no podía ser de otra forma. Luego aparecen las manos de ella, siempre sus manos, pálidas y sorprendentemente ágiles, sacando una a una las viandas, el vino espumoso, las galletitas saladas envueltas en queso, el aperitivo perfecto, piensa usted, ver como tiembla su cuerpo con las emociones…

Confieso que me dejé llevar por las palabras del viejo Dimitrescu, haciéndolas mías una a una. Reconozco que pude saborear lentamente cada sílaba porque sabía que detrás de ellas venía el fresco murmullo del viento entre las hojas, la suave caída del vestido blanco sobre su espalda, el eco de la risa tonta que dio al traste con el incómodo silencio de los primeros compases… Fue en ese instante cuando comprendí que debía hacer las paces conmigo mismo, ciertamente había sido un tímido incorregible que nunca osó dirigirle la palabra a su mujer amada pero no es menos cierto que tuve el privilegio de amar, si quiera en sueños, y eso es más de lo que muchos podrían desear. Entendí que el abominable secreto del pueblo moldavo era, al mismo tiempo, una prueba irrefutable de su corazón atormentado y palpitante. Una vez que supe que era del todo imposible llevar a cabo mis planes de casarme con Doña Rosita y fundar una familia pude entonces abrazar en toda su extensión mi destino como pasto del Palincazo de la Muerte, carne de cañón, sí, mas como dijera el más grande de los poetas de mi noble y retorcida tierra, carne de cañón enamorada, caldo de cultivo de las cogorzas amnésicas de los moldavos, el precio a pagar por unas fronteras ficticias que hace tiempo que ya no engañan a nadie. 

Cuando por fin pude abrir los ojos contemplé horrorizado el cuerpo disecado de mi amigo del alma Juan Romero que yacía en una posición parecida a la mía. Por un momento, todo parecía encajar.

- Ahí lo tiene, su querido Juan Romero. Él también sucumbió a los placeres del Palicazo de la Muerte y, casi no hace falta decirlo, fue un hueso mucho más fácil de roer, aunque, sin su locuacidad nunca habríamos dado con usted…

- No hace falta que lo diga, no soy tan tonto, sé que fue usted el que se hizo pasar por el misterioso Lord inglés y que todo fue una treta para atraerme hasta aquí. Acabar disecado como el pobre Juan, ¡eso es lo que me espera!

- Ciertamente, mentiría si le dijera que su final es distinto al que usted acaba de referirse. Sin embargo, nosotros, los moldavos, también somos susceptibles al progreso y sus prácticas, y por ese motivo, en vez de seguir las costumbres ancestrales que determinan que el reo debe ser empalado asegurándole una agonía mínima de 48 horas, hemos introducido un cambio drástico a la hora de procurar la muerte a nuestros novios no correspondidos y ahora le garantizamos una progresiva y letal dosis de Palincazo de la Muerte que hará que su entrada en las tinieblas se convierta en un placentero paseo hacia ninguna parte.

Me hubiera gustado abrir la boca para agradecerle esta última deferencia al señor Dimitrescu pero estaba muy ocupado pensando en Doña Rosita, pensando la manera en que supiera que mis últimos pensamientos fueron para ella. Lo cual me deja completamente en sus manos. Si alguna vez tienen la fortuna de pasar por Toledo o sus alrededores y, por casualidad, se cruzan con un ser angelical llamado Doña Rosita, díganle…, bueno, mejor no le digan nada.